Casos reales

Mi Peugeot 208 consumía un litro de aceite cada 1.500 km: así terminó mi historia

Lo compré nuevo. Cero kilómetros, en el concesionario de Valladolid donde había comprado también el anterior. Era un Peugeot 208 1.2 PureTech de 2017 — color blanco nacarado, versión Allure, con ese motor pequeño que en el papel consumía 4,5 litros a los cien y sonaba razonablemente bien. Firmé, pagué y me fui a casa convencido de que había hecho una buena compra. Durante los primeros años, así fue.

El problema empezó sin avisar. Fue en primavera de 2020, con el coche ya rozando los 45.000 km, cuando me saltó por primera vez el testigo de nivel de aceite. Le eché un vistazo a la varilla y efectivamente estaba bajo. Compré un litro, lo repuse y pensé que había sido un descuido mío — que quizás hacía demasiado que no lo revisaba. Pero volvió a bajar. Y luego otra vez. Y otra.

La respuesta del concesionario: "es dentro de lo normal"

Llevé el coche al taller oficial. El mecánico me explicó, con toda la tranquilidad del mundo, que el motor 1.2 PureTech tiene un consumo de aceite que "puede llegar a un litro cada 1.000 kilómetros sin que eso sea considerado una avería". Me lo dijo así, como si estuviera hablándome del precio del café. Le pregunté si eso era normal en un motor de cuatro años con 45.000 km, y me respondió que sí, que estos motores pequeños de tres cilindros trabajan mucho y que lo tuviera en cuenta.

Salí del taller bastante confundido. No me cobraron nada — tampoco hicieron nada —, pero me fui con la sensación de que algo no cuadraba. Un litro cada 1.000 km es una barbaridad. Mi coche anterior, un Renault Clio diésel con 180.000 km encima, no consumía ni la mitad. ¿Y sabes qué pasó cuando volví a preguntar meses después? Nada. Me repitieron exactamente lo mismo.

Dos años echando aceite de mi bolsillo

Entre 2020 y 2022, la situación se estabilizó en algo que yo consideraba inadmisible pero que el concesionario seguía catalogando como aceptable: aproximadamente un litro de aceite cada 1.500 km. Mis desplazamientos son cortos — trabajo a doce kilómetros de casa —, pero hago viajes largos los fines de semana y en vacaciones, así que los kilómetros suman. Estaba comprando aceite homologado por Peugeot con una frecuencia que me avergüenza reconocer.

Calculé lo que llevaba gastado: entre el aceite comprado por mi cuenta y las dos intervenciones en taller para "revisar el consumo" — que básicamente consistieron en confirmar que sí, consumía mucho, y en limpiar algo que no recuerdo —, rondaba los 380 o 390 euros. No es una fortuna, pero tampoco es calderilla para un coche que compré nuevo y que entonces tenía apenas cuatro años.

Lo que nadie me dijo en el taller: que el consumo excesivo de aceite en el motor 1.2 PureTech no es una característica técnica aceptable — es un síntoma documentado de un defecto de diseño en el sistema de lubricación y la cadena de distribución. Que ese mismo motor había generado reclamaciones en Francia, en el Reino Unido y en España. Y que existía la posibilidad de recuperar económicamente el perjuicio causado.

Cómo descubrí que no era el único

Fue en un foro de propietarios de Peugeot donde alguien mencionó por primera vez que había conseguido una compensación económica por este problema. Tardé un rato en creérmelo. Llevas años aguantando algo que te repiten que es normal y de repente resulta que hay personas que han reclamado y han ganado. La sensación es rara: una mezcla de alivio y cabreo en proporciones iguales.

Empecé a investigar. No te voy a mentir: al principio era muy escéptico. Pensaba que esas cosas le pasan a otros, que los abogados son caros, que el proceso es eterno y que al final te quedas sin nada. Pero seguí leyendo. Casos reales. Sentencias. Cantidades recuperadas. Y me decidí a consultar.

El proceso fue más sencillo de lo que esperaba

Mandé un formulario con los datos del coche — número de bastidor, fecha de compra, descripción del problema — y en menos de 48 horas me llamaron para explicarme las opciones. El caso era viable. Tenía el contrato de compraventa, algunas facturas de aceite, los informes del taller (aunque fueran para decirme que todo era normal) y el historial de revisiones completo.

La reclamación se tramitó por vía extrajudicial. Stellantis recibió la reclamación formal y respondió en un plazo de algo más de tres meses. La resolución fue una compensación de 2.100 euros. No era el importe máximo posible, pero era justo considerando los gastos directos que podía acreditar y la depreciación calculada por los especialistas.

Lo que me quedé pensando después

Firmé el acuerdo a principios de 2023. El dinero llegó en el plazo acordado. Y el coche — que para entonces tenía ya casi 80.000 km y seguía consumiendo aceite — lo vendí poco después. No a pérdida catastrófica, pero tampoco a buen precio: el mercado de segunda mano ya descuenta estos motores.

La sensación que me queda es agridulce. Por un lado, bien: conseguí recuperar más de lo que había gastado directamente, y el proceso fue mucho menos complicado de lo que temía. Por otro, no puedo evitar pensar en los años que estuve echando aceite sin saber que tenía derecho a reclamar. En la cantidad de propietarios que siguen haciéndolo ahora mismo, convencidos de que es normal, sin saber que no lo es.

Si tienes un 208, un C3, un Corsa o cualquier otro coche con el motor 1.2 PureTech y notas que el nivel de aceite baja más de lo que debería — no lo des por normal. Infórmate. Lo que te cuesta consultar es exactamente cero euros.

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